Nueva rutina y tratamiento para la rosácea

Hace algo menos de un año que os conté cuál era el tratamiento para la rosácea que seguía, mis rutinas y cuidados. Mucho ha llovido desde entonces. En estos 10 meses me he sometido a nuevas sesiones de luz pulsada ILP y he cambiado casi por completo mi rutina y los productos que utilizo, con resultados muy satisfactorios. Sigo padeciendo rosácea, es una enfermedad crónica, pero mientras los que la padecemos esperamos alguna cura definitiva, os cuento qué pasos he seguido para llegar a donde estoy ahora mismo: con una rosácea tipo 2 bastante controlada.

Cosmética «natural»

Bien, el concepto natural no me gusta demasiado utilizarlo porque creo que da pie a confusión. Alguien puede pensar que es una cosmética inocua y, a veces, incluso la cosmética hecha a base de plantas o productos de origen natural puede tener contraindicaciones y efectos secundarios.

Por otro lado, natural no es antónimo de químico. Hoy en día hay mucha quimiofobia y algunas marcas sacan provecho de ellos hablando de sus productos como «naturales, libre de tóxicos…».  Los productos «naturales» también se fabrican siguiendo procesos químicos. Bueno, respirar es un proceso químico. Así que mejor que no cunda el pánico. Los productos que están en el mercado y cumplen con la normativa pasan por muchos controles, así que no llevan tóxicos ni nos están envenenando.

Otra cosa es que nos vayan mejor o peor, sean más adecuados o no para nuestra piel, pero no son veneno. Ni la química es mala, ni debemos dejarnos llevar por el pánico que se ha creado en este sentido.

cambios, cambios, cambios

Pese a que sigo convencida de lo que os decía en el punto anterior, desde hace algunos meses utilizo nuevos productos, nuevas rutinas y otros tratamientos para la rosácea que, paradojicamente, se comercializan como productos naturales y respetuosos con la piel. ¿Cómo he llegado a este punto?

Cosmética sin alcoholes

El alcohol es el peor enemigo de la rosácea, en todas sus versiones. Tanto las bebidas alcohólicas como los cosméticos que tienen este componente en sus ingredientes. Y cuidado con esto, porque alcoholes en las cremas hay muchos y de muchos tipos. El alcohol irrita muchísimo la piel. Pero está presente en casi todos los fotoprotectores solares (tan necesarios para protegerse del sol especialmente cuando se padece rosácea).

Así que lo primero (y más complicado) ha sido aprender a identificar las cremas con alcoholes y eliminarlas. De la misma forma, he eliminado las bebidas alcohólicas de mi vida. Diría que casi al 100%, ya que en alguna ocasión tomo un poco de vino o cerveza, pero luego lo pago caro con resultados evidentes en mi piel.

Cosmética con pocos ingredientes

Ahora busco productos cosméticos que tengan cuanto menos ingredientes, mejor. Es la manera de evitar irritaciones y erupciones en la piel. Además, intento que estos ingredientes tengan un origen natural y siempre me decanto por aquellos que no afectan a la rosácea (afortunadamente, internet es una gran fuente de información). Esto me ha llevado a huir de la mayoría de marcas que se encuentran en la farmacia convencional, aunque sea específicas para rosácea. A veces hago una excepción con la BB cream de Bioderma, porque si necesito «maquillarme» un poco me gusta cómo queda y no me ocasiona ningún brote en la piel.

menos es más

Mis anteriores dermatólogas me prohibían salir a la calle (ni un solo minuto) sin aplicar una crema solar con factor 50 o superior. Eso quería decir que siempre tenía algún producto en la cara, casi todo el día. Ahora he cambiado esta rutina y solo aplico crema solar si realmente me voy a exponer al sol. Por ejemplo, cuando salgo por la mañana y llevo a los niños al cole y me encierro en la oficina, lo hago con la cara lavada, solo con el gel hidratante. Este pequeño gesto ha supuesto un antes y un después en la piel.

Tengo rosácea. ¿Y qué?

Me he cansado de esconder la rosácea. Sí, es una enfermedad que no me gusta tener, ni enseñar mis marcas ni mi piel si tengo un brote. Pero esta «obsesión» por querer taparla hace que a veces castigue mi piel en exceso y precisamente eso me lleva a un nuevo brote y es un bucle que nunca termina. Así que ahora no me preocupo tanto por ello e intento no pensarlo.

Nuevos cosméticos para la rosácea

Mi nueva rutina y tratamientos para la rosácea incluye los siguientes productos. Muchos de ellos son recomendación del blog Domina tu rosácea. He probado muchos de los que Laura utiliza, algunos con éxito y otros no. Creo que cada piel es distinta y cada rosácea también. Es decir, si tienes rosácea y te animas a probar alguno de ellos piensa que no tienen porque funcionarte.

Protector solar mineral

Jamás había usado un protector solar mineral hasta ahora. No creo que sean mejores que los  fotoprotectores químicos pero es cierto que los químicos llevan varios alcoholes y polialcoholes, muy irritantes para mi piel. Así que después de mucho leer y buscar, me he pasado a el protector solar Badger y E Derma (los encontraréis en I Herb).

No tienen un precio excesivo (menos de 15 euros), son minerales y con ingredientes suaves y respetuosos para la piel. Tienen un FPS de 30, algo menos de lo que utilizaba anteriormente, pero es preferible aplicarse crema más a menudo y no abusar de según que ingredientes.

Limpieza facial

El rostro debe limpiarse a fondo para eliminar impurezas, productos que nos hemos aplicado, etc. Hay jabones específicos para rosácea pero llevan ingredientes agresivos que no son recomendables. Desde hace unos meses utilizo un jabón de alepo con bayas de laurel y aceite de oliva. Lo encontraréis en distintas proporciones. En mi caso utilizo el de 30% de laurel.

Lo uso a diario, por la mañana y por la noche en la ducha, para enjabonar bien el rostro y dejarlo libre de impurezas. No me reseca la piel ni me la irrita.

Tónico

Hasta ahora no usaba ningún tónico después de enjabonar la piel. Su función es restablecer el PH de la piel pero hay que buscar uno que, como os decía, no tenga ingredientes abrasivos ni alcoholes. Los más recomendables son los de manzanilla y manuka. Yo estoy usando estos dos que compré en Bazar Al Andalús (una tienda que descubrí por casualidad pero que me gusta mucho).

El de manzanilla creo que es más suave y me gusta más. A veces tengo la sensación que en de árbol de manuka me irrita un poco, por lo que estoy planteándome dejar de usarlo.

Mascarilla de avena coloidal

Este ha sido el gran descubrimiento. Yo utilizo la de la marca Unipharma, pero hay muchas. La avena coloidal calma la piel y ayuda a restaurarla.  También se usa para pieles atópicas por su efecto calmante. La uso cada dos o tres días. Aunque leí que algunas personas se la aplicaban con algún tipo de aceite, no estoy segura que a mí los aceites me vayan bien, así que me la aplico con agua.

La avena coloidal viene en sobres (unos 8 o 10). Cunde muchísimo y es bastante económica. Yo la tengo en un botecito y cuando quiero usarla, pongo un poco en la palma de la mano, añado un chorrito de agua tibia y hago una pasta. Me la aplico en la cara y la dejo actuar unos 10 minutos. Luego la retiro con agua templada y aplico el tónico.

Hace unos días leí que también era muy recomendable hacerse mascarilla de yogur natural, pero aun no me he atrevido a probarla.

Hidratación

Las pieles con rosácea se deshidratan con facilidad. Tener rosácea no quiere decir tener acné o una piel grasa, por lo que mantener la piel hidratada es muy importante. En este aspecto no he cambiado, y desde que me sometí a las sesiones de luz pulsada ILP que uso el gel hidratante de Naqua. Es algo caro (unos 30 – 35 euros) pero cunde bastante y va muy bien. Lo uso frío (lo mantengo en la nevera) y lo aplico una o dos veces al día.

aceites naturales

Hay algunos aceites que se recomiendan bastante para tratar la rosácea. Su función es hidratar sin resecar ni engrasar la piel. Son el aceite de jojoba y de argán.

He probado ambos pero he dejado de usarlos. No los he descartado por completo, pero después de unos primeros días de uso, me daba la sensación que me empeoraban la rosácea y los tengo apartados a la espera de volver a usarlos (o no). Sigo meditándolo.

Alimentación

En lo que a la alimentación se refiere, no he cambiado mis hábitos. Sigo comiendo saludable, con algún capricho de vez en cuando, pero no he suprimido ningún alimento de mi dieta. Sobre esto hay bastante escrito y bastante controversia. Pero no hay ninguna evidencia que demuestre que alimentos como la carne, el chocolate o el gluten tengan un efecto directo sobre los brotes de la rosácea.

Sí que es cierto que personalmente he notado que la piel empeora cuando como algún producto procesado o grasiento. El típico día que comes pizza o algo de bollería…. Ese día la piel lo nota.

Algunas personas llevan un diario estricto sobre aquello que les afecta y hace empeorar su rosácea. Yo en su día lo intenté pero es bastante «sacrificado» y lleva su tiempo, así que lo dejé. Se trata de apuntar los alimentos (y otras cosas, como el estrés, un día en el que nos ha dado más el sol, etc) y si tiene o no efecto directo sobre la rosácea.

Cover photo by Camille / Kmile on Unsplash

Este post no es fruto de ninguna colaboración

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