confinamiento

Diario de un confinamiento: día 30

1 mes. 4 semanas. 30 días. Ese es el tiempo que llevamos de confinamiento en el momento de empezar este post. Y digo esto porque, sinceramente, no sé cuando voy a poder terminarlo. Resulta paradójico porque ahora mismo, con ninguna vida social, menos horas de trabajo y menos actividad… tengo menos tiempo que nunca.

Multitask durante el confinamiento

Ser padre (o madre) en tiempos de confinamiento por coronavirus es ser multitask, o sea, malabarista. Además de intentar sacar adelante dignamente nuestra jornada laboral (ay qué risa, María Luisa) tenemos que ocuparnos de enseñar a nuestros hijos y continuar con el programa escolar. ¡Nos hemos convertido en maestros durante el confinamiento!

Las tareas / deberes / propuestas (llamadlo cómo queráis, el problema es el mismo) se amontonan en la bandeja de entrada del correo electrónico a la espera que el progenitor de turno lo abra y saque toda su creatividad para pintar, construir, hacer operaciones matemáticas, practicar la lectoescritura, entonar distintos ritmos musicales, preparar un circuito de psicomotricidad, cantar canciones en inglés y hacer ejercicios de estadística. Y eso en el caso de alumnos de p5. No me quiero yo imaginar cómo están las familias en pleno confinamiento con niños en los últimos cursos de primaria o secundaria.

Si nos queda tiempo, ya si eso jugamos un poco, preparamos la comida y hacemos las tareas de casa (que con toda la familia sin salir de ella, ya sabemos todo que se acumulan las borras de pelusa por las esquinas).

salir: esa odisea

Durante el confinamiento, solo debemos salir en caso de emergencia por confinamiento que, en nuestro caso, solo responde a dos situaciones: ir a tirar la basura o al súper. Yo no sé vuestros vástagos, pero a los míos esto del confinamiento les debe provocar hambre canina porque la compra desaparece en un santiamén. Comen durante todo el día, se les junta el desayuno con el almuerzo y la comida con la merienda y la cena. Es un sinvivir.

Claro, como ir al supermercado es tan fácil. Entre la equipación de guantes y mascarilla, vigilar no tocarte la cara ni las gafas (amigos gafotas, estamos unidos en esto) y no acabar desquiciado al llegar a caja y que tu cabeza se llene de interrogantes cómo: ¿y ahora, cómo pago? ¿me quito los guantes? ¿Me los dejo? ¿Abro el bolso con ellos? ¿cuándo narices hay qué quitárselos?….

Pero lo mejor está por llegar. Vuelve a casa cargado como una mula con lo que crees que será la comida para tres semanas…. y que vuele en 10 días. Risión. Intenta entrar con todas las bolsas, los guantes, la mascarilla, las gafas empañadas sin que tus hijos se acerquen a un metro de ti…. y desinfecta todo. Cómo dice una amiga mía: aplica el protocolo Ébola. Prepara bayeta y lejía para desinfectar todos los productos, seca y coloca. Después de hoy, no necesitas ninguna rutina deportiva porque has quemado 1000 kcal.

Lo que nos queda

A día de hoy, no tenemos ni pajolera idea de cuántos días de confinamiento nos quedan. Sigo insistiendo en que nos van a faltar horas y euros para llevar a los niños a terapia cuando esto acabe (psicólogos y peluqueros, los primeros en remontar).

Y para que este post sirva de recordatorio para futuras generaciones, solo recordar que este confinamiento nos ha traído:

  • Centenares de muertos
  • Millones de infectados
  • La certeza de que nuestro sistema sanitario es muy precario
  • Una crisis económica que ni nos imaginamos
  • Calles vacías
  • Políticos que dan vergüenza ajena
  • Gente que disfruta aplaudiendo a los sanitarios pero en las elecciones vota a partidos de derechas que recortan en Sanidad (es decir, incoherencia total).
  • Supermercados con turno de espera para entrar
  • Saqueo de harina, levadura y huevos (youtube y vuestro ansia por hacer pan, maldita sea)
  • Bulos y desinformación
  • Pánico
  • Y un largo etcétera

Ala, no tengo nada más que decir (por ahora). Nos vemos en el siguiente post (espero que con buenas noticias). Gracias como siempre por leerme. Si quieres dejar tu comentario, estaré encantada de responderte 🙂

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