Olla lenta ¿merece la pena?

Sois much@s l@s que me habéis preguntado estos días por redes sociales qué es ese aparatejo con el que cocino últimamente: la olla lenta. Se trata de un aparato de cocción eléctrico que cocina los alimentos lentamente. Las pasadas Navidades estuvo bastante en auge y parece que hay un boom por ese tipo de ollas. Pero ¿qué son realmente? ¿para qué sirven? ¿Merece la pena hacerse con una? Después de un par de meses de pruebas, quiero daros mi veredicto y hablaros de sus ventajas e inconvenientes para que valoréis si, en vuestro caso, es interesante haceros con una.

OLLA LENTA ¿QUÉ ES?

Como su propio nombre indica, una olla lenta o slow cooker cocina a fuego lento. Muy lento. Esto es haciendo chup chup, sacándo el máximo provecho de los guisos y alimentos sin que pierdan sus propiedades. Como hacían nuestras abuelas antaño, vaya. Una olla lenta es lo contrario de una olla exprés (que también os digo que yo tengo una programable de la marca Fussioncook y le sigo sacando mucho partido).

La olla lenta es un aparato eléctrico de sencillo manejo (tiene muy pocos botones y opciones). Se compone de una carcasa externa donde están el panel de control y el enchufe y una carcasa cerámica extraíble con tapa, donde se colocan los alimentos a cocinar.

funciones y precios

Normalmente, la olla lenta tiene 3 funciones: velocidad alta, baja y mantener caliente. Las hay  manuales o digitales (ambas como os digo muy sencillas de usar, que la tecnología no os asuste).

Dada su sencillez, en el mercado podéis encontrar ollas lentas de distintos precios. La mía es de Aldi y cuenta 30 euros. Las de crockpott son las más conocidas y también las podéis encontrar a partir de 40 euros, en función de sus características y capacidad. Como son muy populares, hay muchas marcas y ofertas.

Por su precio y sus características, creo que merece la pena tener una. Por poco que la uséis, ya la tendréis amortizada. Yo sigo usando el horno, la olla exprés Fussioncook (sobre todo para cocer verduras, hacer purés y cremas y platos rápidos) y ahora la olla lenta. Lo que sí uso cada vez menos son las ollas convencionales.

La olla lenta tiene, para mí, muchísimas ventajas pero también tiene un lado oscuro. Os voy a contar pros y contras después de mi experiencia para que valoréis vosotros mismos si la necesitáis o podéis seguir viviendo sin ella.

Ventajas de la olla lenta

  • Autonomía. Es su principal ventaja. Un cacharro que lo enchufas, te cocina y del cuál te olvidas por completo es una maravilla. Reconozco que los primeros días no le sacaba rendimiento porque ¡me daba pánico dejarla sola!. Y claro, es una olla MUY lenta, así que si no la dejáis trabajar a su aire vais a convertiros en sus esclavos. Así que ahora lo que hago es meter dentro los alimentos y olvidarme que está ahí (me voy a dormir, hago mis cosas o recados fuera de casa y tan feliz).
  • Mejor organización. Una cosa lleva a la otra. Al ser un aparato autónomo, permite preparar las comidas en el momento que os vaya mejor y así olvidaros. La comida estará lista cuando vosotros queráis. Yo suelo usar la olla al mediodía (cuando llego de trabajar y los niños no están). Preparo los ingredientes, la enciendo y la dejo trabajando. Si es un guiso más largo, pues la enciendo por la noche y al levantarme, la desenchufo y listos.
  • Sabor de los alimentos. Cocinar a fuego lento es una gozada. Los alimentos quedan tiernos, jugosos y con mucho sabor. Esto es muy importante porque de nada sirve un aparato muy autónomo si la comida no queda rica.

  • Muchos platos no necesitan preparación previa. Esta fue una de las grandes dudas cuando me compré la olla. Si los tiempos de cocción son lentos y, además, era imprescindible pasar primero por la sarten o similar, no me iba a suponer ninguna ventaja. Pero no, para la mayoría de platos se puede hacer un “todoparadentro” (un concepto muy slowcooker) y así en 5-10 minutos tienes a olla en marcha.
  • Se pueden programar. Creo que algunas ya incorporan esta opción y otras pueden programarse con un programador eléctrico convencional. Es una opción interesante pero a mí no me convence demasiado, ya que si tengo que programar que los alimentos empiecen a cocinarse al cabo de 5-6 horas implica que debo dejarlos en crudo a temperatura ambiente mucho tiempo. Esto no supone un problema para legumbres y verduras, pero si para huevos, carne, pescado… así que de momento no utilizo esta opción.
  • Bajo consumo. Claro, si la olla está enchufada tantas horas y cocina a fuego lento… es de lógica suponer que la factura de la luz va a dispararse. Para nada. Estos aparatos son de muy bajo consumo. 
  • Fácil limpieza. La limpieza de la olla lenta es igual de sencilla que su funcionamiento. una vez se enfría el recipiente cerámico, se lava y se seca. La tapa se puede meter en lavavajillas en la mayoría de casos (aunque yo la lavo a mano) y el resto del aparato se limpia con una bayeta húmeda.

Inconvenientes de la olla lenta

  • Ocupan bastante espacio. A no ser que os compréis una muy mini (algo que yo no os aconsejo porque realmente la gracia es cocinar para toda la familia e incluso varias raciones para guardar o congelar) el aparato es grande y ocupa sitio. Podéis buscarle hueco en un armario o, como yo, dejarla directamente en la encimera de la cocina, más accesible.
  • Requiere bastante organización con los menús. Aunque una de sus ventajas es la autonomía y la mejora de la organización doméstica, es cierto que como los tiempos de cocción son lentos, es necesario que os organicéis muy bien para preparar los platos. Por ejemplo. si queréis tener preparado un guiso de carne para comer a las 14h, no podéis empezar a cocinar a las 12h. Es cuestión de previsión y organización, porque la olla necesita su tiempo.

Tiempos de cocción y platos a preparar

Para que no entréis en shock si finalmente os decidís por la olla lenta, tened en cuenta que lo de lenta no es solo un adjetivo. Es lenta, lenta. Incluso en la velocidad alta, es lenta. Por ejemplo, las legumbres pueden tardar unas 8-10 horas en alta; los estofados de carne unas 3 horas en alta (o 6 en baja), los sofritos y salsas rondan también las 3-4 horas…. No os preocupéis por los tempos porque internet y las redes sociales están plagadas de recetas y experiencias para vuestros platos sean un éxito.

Hasta la fecha yo he cocinado legumbres, pollo, ternera, caldo de verduras y carne, albóndigas sofrito de tomate, confitado patatas y cebolla (para tortilla), berenjenas a la parmesana…. Todo ha quedado muy sabroso y a cada plato noto que voy pillándole el truquillo y mejorando las recetas. Y como os digo, sola solita sin estar encima mientras cocina. He visto que muchas personas cocinan también pescado, arroces y bizcochos, por ejemplo, y otros platos que aun no me he animado a probar.

Creo que estas son las cuestiones más importantes a tener en cuenta si os pica la curiosidad por las ollas lentas. Si tenéis cualquier duda, estaré encantada de responderos en comentarios.

Photo by Wesual Click on Unsplash

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *