Problemas embarazo huevo huero

Problemas en el embarazo: un (casi) huevo huero

Hace exactamente dos años que me quedé embarazada. Recuerdo perfectamente la sensación, como si fuera ayer, que sentí al saber la noticia. MIEDO. Sí, ilusión también, pero primero sentí miedo. Tras unos meses buscando un retoño, de repente, ahí estaba: un test que indicaba que estaba de 2-3 semanas. Los primeros días fueron de incredulidad total… Aunque mi cuerpo desde el día 1 se estaba transformando y yo lo notaba, se me hacía difícil creerme que dentro de mí estaba creciendo un ser. Y cuando por fin me empecé a hacer a la idea… malas noticias.

Fue en la sexta semana de embarazo. Fui sola al ginecólogo porque era una cosa rutinaria y mi marido se iba de viaje aquel día y estaba camino al aeropuerto. Era mi segunda ecografía, una ecografía en la que el ginecólogo esperaba ver su corazoncito y escuchar su latido. Pero ni había latido, ni corazón, ni siquiera había un embrión. ¿¡Cómo no va haber un embrión, si estoy embarazada?! Hay un saquito…pero parece que está vacío, me dijo. Esperaremos dos semanas, pero es posible que el embarazo no siga adelante.

Problemas embarazo huevo huero

Mi tripota de 29 semanas

Me fui a mi casa con unos lagrimones imposibles de disimular por los pasillos del hospital, llamando a mi marido. Dos semanas de aparente normalidad ante el mundo pero de reposo. Nada de andar, ni de ir a natación. De casa a la silla de tu trabajo y de la silla de tu trabajo a tu sofá. Ese mismo día empecé a encontrarme fatal, unas náuseas horribles que pensé que era debidas al bajón y al mal trago. Los tres días que estuve sola en casa me los pasé llorando. Nadie sabía que esperábamos un bebé, un bebé que quizá no llegaba así que decidí no decírselo a nadie.

 

Nadie me contó lo que era, pero yo lo busqué. Era un embarazo anembrionado, también conocido como huevo huero. Se forma el saco embrionario pero no el embrión, y es una de las causas de aborto espontáneo. Sólo tenía que esperar para confirmarlo.

Fueron 15 días muy largos. Poco a poco me fui tranquilizando pero en mi mente solo había negatividad. No iba a tener un bebé, al menos no en ese momento. Habría que volver a intentarlo. Llegó el día de repetir ecografía, ya estaba de 8 semanas. Fuimos mi marido y yo. El médico empezó por una eco vaginal. Yo estaba temblando y la enfermera me cogía la pierna para tranquilizarme. El gine empezó remover el ecógrafo dentro de mí y a hacer preguntas surreales y a ponerme de los nervios: ¿tus reglas son normales? ¿Puntuales? ¿Has tenido algún aborto? No sé si fue mucho rato… a mí se me hizo eterno y solo pensaba: ¿¡QUIERE HACER EL FAVOR DE DECIRME SI HAY ALGO AHÍ DENTRO Y DEJAR QUIETO EL CACHARRITO YA?! Y lo dijo. Dijo. Todo está bien, hay un embrión y este es su latido. Y me enseñó a mi guisantito y su corazoncito que no paraba de latir con fuerza. Tras el disgusto todo volvió a la normalidad, yo puede llevar un embarazo bastante normal (con muchas náuseas, problemas de espalda e infecciones de orina varias, pero dentro de lo habitual), pude hacer natación y caminar sin restricción.

Fue muy duro y no suelo pensar en ello, pero ahora que hace justo dos años de aquello me ha venido a la mente y quería compartirlo. Si estáis pasando por algo parecido, paciencia. No siempre las malas noticias se confirman.

8 comentarios en “Problemas en el embarazo: un (casi) huevo huero

  1. mamirecientecuenta dijo:

    Aixxx, que susto y mal trago y encima solita. La pena es uqe a veces sí se confirma que ahí no hay nada y es una pena. Yo tuve un par de sustos con el consiguiente reposo ABSOLUTO, aixx, que días tan malos.
    Saludos

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