Las visitas tras el nacimiento del bebé

Desde que me quedé embarazada por segunda vez le doy vueltas al tema de las visitas tras el nacimiento del bebé. No saber gestionar este tema tras el nacimiento del mayor me dio más de un dolor de cabeza y discusiones. Para evitarlo, como os cuento, hace tiempo que me planteo qué haremos cuando nazca la pequeña, en aproximadamente un mes. 

Existen muchos artículos que, bajo títulos como “Cuándo y cómo debéis recibir las visitas tras el parto”; “qué es mejor tras el nacimiento del bebé”, etc.  dan una serie de pautas para que las familias apliquen cuando se convierten en papás. Pues bien, yo creo que, en primer lugar (y ahí va el topicazo), depende de cada familia. Los hay que prefieren estar rodeados de los suyos y cuantos más, mejor y los hay, que eligen la intimidad del momento. ¿Cuál es mi caso?

Sin duda el segundo. Cuando nazca L. quiero calma y tranquilidad. Tanto en el hospital como en casa. Y es por eso que hemos “acordado” en casa que durante las primeras 24h (aproximadamente) no vamos a recibir visitas en el hospital. Acordado es un decir, porque al padre de la criatura no le parece del todo bien.. pero en esta ocasión lo tengo muy claro porque quiero evitar que se repitan escenas como las del nacimiento de mi primer hijo.

Primer parto: camarote de los hermanos Marx

El nacimiento de M. estaba previsto que fuera por cesárea programada por que el bebé venía de nalgas completas. Sin embargo, unos días antes de la cita con el quirófano me puse de parto. La cita prevista inicialmente la tenía todo el mundo marcada a fuego en la mente, y más de un familiar me insinuó que iba a estar en el hospital cuando yo ingresara. Me parecía un horror y a mi mente venían escenas de unos y otros pasándose al bebé como un balón de baloncesto antes de que yo subiera a la habitación. Finalmente, y para sorpresa de todos y nuestra suerte, el nacimiento se adelantó y tuve el margen que consideré necesario para avisar a la familia.

Mi hijo nació poco antes de las 11 de la mañana, subí a planta sobre las 14h y un rato después, comunicamos a la noticia a nuestra familia directa. Todos querían venir a ver al bebé lo antes posible. Mi familia vive a unos kilómetros, con lo cuál tenía algo de margen pero la de mi marido vive muy cerca, así que después de comer tuve las primeras visitas.

Por si alguien no cae en la cuenta, un parto es algo agotador. Física y emocionalmente.  Si eres primeriza, además, estás en una nube y no sabes bien si reír o llorar, si coger al bebé o dejarlo tranquilo, si debes aprovechar para descansar o disfrutar del momento…. Si eliges dar el pecho, los primeros momentos (que yo ya me perdí por estar en reanimación) son vitales. Si pasas por una cesárea, además, la cosa se complica debido a los dolores y el cansancio. Vamos, que después de parir no estás para tonterías. Es, o debería ser, un momento súper íntimo y especial en el que considero que solo deberían estar presentes el bebé y sus padres (a no ser que deseéis lo contrario).

Los tres días que estuve ingresada fue un ir y venir de gente, que se pasaban allí las horas dando opiniones innecesarias, cuestionando cosas, poniendo en duda mi capacidad y decisión para dar el pecho e, incluso, preguntando a las enfermeras por cuestiones que yo ya había respondido. Se llegaron a presentar familiares políticos que no había visto jamás y tuvimos que pedir a “otros paisanos” que habían sido avisados para que nos dejaran descansar. En casa, la cosa no mejoró y durante más de dos meses tuve visitas repetitivas y citas casi programadas por terceras personas para conocer al bebé.

Segundo parto: el objetivo

Mi objetivo tras el nacimiento de la pequeña es tener tranquilidad, tanto en casa como en el hospital. Por eso, la primera “regla” es la que os comentaba de no recibir visitas al menos el primer día (ojalá fuera más tiempo, pero sé que es imposible). Parece una idea loca, pero visto lo que me habéis ido comentando por twitter, casi la mitad estáis de acuerdo con este planteamiento o, al menos, con restringir bastante las visitas, le pese a quién le pese.

Quiero poder disfrutar del momento, cosa que no hice con su hermano, poder empezar la lactancia materna con buen pie y quiero descansar. Sí, porque en el hospital te pasas 24h en cama pero no descansas nada. Cuando no hay visitas hay un trajín de enfermeras que se llevan al pequeño, te revisan a ti, y vuelta a empezar.

La única que personita que quiero ver por allí las primeras horas es a mi hijo mayor. A partir del segundo día, la idea es que nos visiten los familiares más cercanos (padres, hermanos…) y ya está. Una vez en casa, voy a ser muy estricta con algunas visitas para que se repitan escenas como las de hace tres años, horas y horas en mi salón y visitas a horas muy poco apropiadas. Y espero que esta vez sí se respete.

Las visitas ideales tras el nacimiento del bebé

Aunque cada uno tiene sus preferencias, para mí lo ideal en cuanto a las visitas tras el nacimiento del bebé es:

  • Preguntar siempre antes. Porque es cierto que algunas personas prefieren las visitas rápidas en el hospital y que no vayáis a casa, así que preguntad.
  • Visitas cortas. Una visita para conocer al bebé no debería alargarse más de 30-45 min. Así que no os apalanquéis en el sofá de nadie. Depende un poco de donde venga la visita, claro, pero si es gente que reside cerca, ya tendrá oportunidad de ver más veces al bebé en el futuro próximo.
  • No ser repetitivo. Son días de mucho trajín para los padres, así que nada de venir día sí, día también. Dejadlos descansar y respirar.
  • Ser razonables con las horas. Las 20h de la tarde no es una buena hora para visitar a nadie, y tampoco a un bebé.
  • No cojáis al bebé a menos que os lo ofrezcan.
  • Evitar fumar antes de la visita y el uso de perfumes o similares, ya que son bastante molestos.
  • Ofreced siempre ayuda a los padres. Por ejemplo, si vais a tomaros un café, podéis hacerlo vosotros mismos, traed algo para picar…
  • En caso de haber hermanos mayores, hacedles también caso y evitar comentarios del tipo “uy que bonito mi hermanito, me lo voy a llevar conmigo”, “Ya verás ahora, te va a quitar todos tus juguetes…” y cosas por el estilo.

¿No parece tan complicado de cumplir no? En unas semanas veremos si consigo mi objetivo y no me cuesta más de un disgusto. ¿Vosotros pusisteis alguna normal al respecto? ¿Preferís las puertas abiertas y que venga todo el mundo a veros sin restricciones?

Un comentario en “Las visitas tras el nacimiento del bebé

  1. Sense&Inf dijo:

    Me lo apunto todo! Yo estoy casi al 100% excepto q las primeras 24h sí q dejaría venir a padres y hermanos (solo 1 hermano por cada lado y es el primer nieto para todos los padres), pero nada de avisar hasta q haya parido. Como te decía en twitter, manda cojones que nos genere más estrés la gestión de los momentos posteriores que el propio parto!!!

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