Guía “Un infant, quina il·lusió”, una pésima ayuda a las madres catalanas

Estoy cabreada. Casi tanto como cuando cayó en mis manos por primera vez la guía “Un infant, quina il·lusió” (Un bebé, qué ilusión) , ahora hace unos 15 meses. Bueno, en realidad más aún, ya que ahora tengo mucha más información y sé perfectamente que se trata de unos textos falsos y partidistas. Estoy hablando de un documento oficial que la Generalitat de Catalunya envía a los domicilios automáticamente cuando somos madres.

El libro (lo podéis ver en este enlace) fue editado por primera vez en 2013 y actualizado en 2014 y se promociona como una guía personalizada a rellenar por las familias sobre los primeros años del bebé. ¿Mola, no? Esta parte, sí, es genial. Pero la guía “Un infant, quina il·lusió” contiene información adicional errónea que creo que puede hacer más mal que bien a muchas familias.

La guía “Un infant, quina il·lusió” se divide en dos partes. Por un lado, se dan una serie de pautas sobre los trámites a realizar después del nacimiento, permisos por maternidad y paternidad, cuidados básicos del bebé, la alimentación, la higiene, el sueño, etc. y en unas páginas anexas hay unos campos vacíos para que vayamos anotando en qué momento nuestro bebé ha sido superando ciertas etapas o cómo ha ido desarrollándose (por ejemplo, cuando le salió el primer diente, cuando empezó a andar, qué palabras dice, a qué juega…). Por otro lado, al final de la guía “Un infant, quina il·lusió”, hay unas páginas patrocinadas por varias marcas que contienen información sobre los puntos anteriores (alimentación, higiene, etc.) que están muy alejadas de la realidad. Vamos punto a punto con esta información que tanto “chirria”.

Lactancia materna. En las páginas iniciales la información es bastante correcta (que no completa). Se habla de alimentación a demanda (aunque no estoy de acuerdo con la afirmación “siempre que el recién nacido lo pida”, ya que sabemos que si un bebé nace con bajo peso o no mama suficiente durante el día o la noche, hay que ofrecerle el pecho más a menudo, despertándolo incluso si es necesario). Se hace mención a la recomendación de la OMS de mantener este tipo de lactancia hasta los 6 meses, pero no se menciona que la misma OMS recomienda mantener la LM hasta los 2 años. Se explica también que la LM no es sólo alimento, también es afecto, calor…

En esta misma página también se informa sobre la lactancia artificial y lo veo bien, creo que si es una decisión de la madre, hay que respetarlo y no hay que ir escondiendo la información para ponérselo más difícil. El texto continua diciendo que “pasado un año, el niño puede seguir tomando pecho si lo desea. No es necesario beber leche adaptada, aunque a veces, según las necesidades del niño o la niña, puede ser que el equipo de pediatría te indique que continúes con la leche adaptada”. ¿Pasado un año? Y dos, y tres, y cuatro… La OMS recomienda la LM hasta los 2 años y después, hasta que la madre y el niño lo deseen. Esta frase no aparece en ninguna parte de la guía “Un infant, quina il·lusió”.

Si vamos a las páginas finales de los patrocinadores, ¡oh! ¡Sorpresa! Se habla de la lactancia de otra forma, o mejor dicho, desde otro punto de vista: en de los fabricantes de leches de fórmula, claro.

Blemil patrocina un texto sobre la lactancia con biberón. En él se habla de “la recomendación de la OMS los primeros meses de ofrecer leche materna ya que le aporta todos los nutrientes necesarios para su desarrollo y maduración” (los primeros meses no son ni 2, ni 3…son 6 y sería conveniente recordarlo). Aquí ya nos hemos olvidado del vínculo y del afecto, hablamos sólo de comer.

Pero lo peor viene ahora: “No obstante, a veces la lactancia materna no es posible, ya sea por motivos de salud, laborales o personales”. ¿Hola? La lactancia materna puede no ser la decisión de la madre y es totalmente respetable, pero es perfectamente compatible con la mayoría de patologías y con el trabajo. He consultado el tema de enfermedades y lactancia materna con Alba Padró, de Alba Lactancia Materna y LactApp, y me comenta que es incompatible en casos muy puntuales, como por ejemplo que la madre tenga SIDA, que se esté sometiendo a un tratamiento de quimioterapia o en el caso que el bebé tenga galactosemia). Señores del Departament de Benestar i Família (y, por ende, señores de Blemit), las madres estamos hasta el moño que nos digan que “a veces, la LM no es posible”. Hagan el favor de ser más rigurosos y detallados y no dar información errónea y a medias, ya que esto no favorece para nada la lactancia materna. Insisto en que este documento lo edita un organismo público, y va dirigido a todas las familias.

De la clasificación de leches artificiales chirrían muchas cosas, pero la que más, la afirmación que la leche  de inicio o 1 es “la más parecida a la leche materna”. La leche de inicio y la lactancia materna se parecen como un huevo a una castaña. Sería más adecuado decir que los laboratorios no han conseguido nada mejor.

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La ingesta de yogures no se recomienda hasta los 9 o 12 meses

La introducción de nuevos alimentos. Información patrocinada por Mi primer Danone. Según este texto, a partir de los 6 meses el bebé ya está preparado para comer otros alimentos (en realidad es el momento de empezar a ofrecerle y ver cómo reacciona, pero la AC no tiene que empezar exactamente ahora, depende de cada bebé) y además, “es necesario introducir en la dieta del bebé lácteos específicos con leche de continuación para que vaya aceptando nuevos sabores y texturas de forma progresiva”. No sólo no es necesario, si no que no es recomendable. Son yogures que, además, son mucho más caros que los convencionales. No lo digo yo, lo dicen muchos expertos en nutrición infantil y pediatras, además de varios estudios y publicaciones. Aquí tenéis lo que dijo la OCU al respecto.

Un poco más adelante, encontramos una página patrocinada por Blevit que se titula “las papillas”. “La diversificación alimentaria se inicia entre los 4 y los 6 meses de edad, a partir de este momento, el bebé pasa de una alimentación líquida (leche materna o artificial) a consumir alimentos semisólidos”. Pero, vamos a ver, ¿no habíamos quedado que la OMS recomendaba mantener la LM exclusiva hasta los 6 meses? ¿Por qué ahora decimos que a los 4 podemos introducir las papillas de cereales y la fruta? Incoherencia total. Por cierto, podéis empezar la alimentación complementaria por cereales, frutas o verduras, es indiferente, y no es necesario que sea en forma de papillas. Muchos niños (el mío, por ejemplo) toleraba perfectamente comerse las verduras y la fruta chafadita con un tenedor a los seis meses.

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ColaCao es un producto alto en azúcares, poco recomendado para los niños

Seguimos con la alimentación. El desayuno…patrocinado por Colacao. Este texto clama al cielo, en serio. Empieza hablando de la importancia de instaurar buenos hábitos alimentarios, educar en la adquisición de hábitos dietéticos adecuados y estilos de vida saludables, como por ejemplo desayunar de manera equilibrada y completa. ¿Cómo? Pues desayunando “leche o lácteos con cacao que enriquece la leche y la hace más atractiva”; galletas o bizcochos. No lo digo yo, lo dice Colacao. También dice que a media mañana es bueno tomar un batido de cacao y al final recuerda añadir cacao a la leche. Sin comentarios. Bueno, sí que diré (por si alguien no lo sabe) que este tipo de preparaciones de cacao son muy poco recomendables, especialmente para los niños, por tener muchas calorías y muchísimo azúcar. Así que, de saludable, poco.

El sueño infantil. Vuelvo a las páginas iniciales de la guía (que se suponen que no están patrocinadas) y leo que “los niños deben dormir en la habitación de los padres mientras quepan en el moisés y que, tras las tomas nocturnas, es donde el bebé debe volver. Después, hay que pasarlo a una cuna de baranda en su habitación”. Ni se os ocurra saltaros esta recomendación, no decidáis bajo ningún concepto dormir como os dé la gana, con una cuna mayor en vuestra habitación o practicar el colecho o estaréis creando un monstruo (nótese la ironía). Eso sí, “si conviene le dais un peluche o una manta”. El texto también recomienda que el niño se chupe el dedo o use chupete porque le relaja. Se les ha olvidado decir que el chupete no está recomendado hasta que la LM esté bien establecida (un mes o dos, aproximadamente) y que lo que de verdad relaja a los bebés es dormir lo más cerca posible de sus padres.

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Un bebé en mochila no ergonómica y de frente

Como me estoy extendiendo mucho y podría criticar la guía hasta el día del juicio final, voy a hacer un resumen de algunas otras cosas que son dignas de mención también. En el punto “Salimos a dar una vuelta”, aparece una familia feliz paseando a la beba en una mochila no ergonómica y mirando hacia afuera; en el apartado de higiene bucodental (patrocinado por Licor del Polo Junior) no se menciona a partir de qué edad es recomendable usar este tipo de productos; cuando se habla de las sillas de seguridad del coche (patrocina aquí BébéConfort) no se menciona que lo más recomendable y seguro es viajar a contramarcha, siendo esta opción obligatoria hasta los 15 kg de peso).

Como veis, esta guía es un despropósito. Y lo es más aun teniendo en cuenta que ha sido supervisada por la Societat Catalana de Pediatría y la Associació Catalana d’Atenció Precoç (ACAP). Yo personalmente voy a transmitir una queja al Departament de Benestar i Família de la Generalitat a través de este enlace. Considero que se deben revisar muchos de los puntos y textos para hacerlos más coherentes y, sobre todo, rigurosos.

Si os ha gustado este post, os pido que me ayudéis a difundirlo en las redes sociales, a ver si entre todos, conseguimos algo. Y por supuesto, que os animéis a dejar constancia en el propio departamento de Benestar i Familia.

4 comentarios en “Guía “Un infant, quina il·lusió”, una pésima ayuda a las madres catalanas

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