Grietas durante la lactancia materna: mi experiencia

Después de la experiencia durante mi primera lactancia, que terminó hace justo un año tras 26 meses dando el pecho, nunca me imaginé escribir este post. Y mucho menos teniendo en cuenta cómo fueron los inicios amamantando a mi segunda hija, sin complicaciones, todo perfecto… Pues bien, con casi dos meses que tiene, tengo grietas en el pecho. Las grietas durante la lactancia materna son algo muy temido, uno de los mayores miedos y frenos a la hora de dar el pecho y hoy quiero contaros mi experiencia.

Dolor al dar el pecho

Lo primero que quiero dejar claro (y quizá me hago pesada) es que dar el pecho no debe doler. Amamantar no es una tortura china por la que queremos pasar las mujeres, es y debe ser algo bonito y placentero y si duele, es que algo no va bien y hay que corregirlo inmediatamente. Luego veremos cuál puede ser la causa y qué podéis hacer.

Dicho esto, desde hace unos días tengo grietas en ambos pechos. Después de un par de días con algo de dolor mientras la pequeña mamaba, me fui a extraer leche para mi banco de leche materna personal y me quedé horrorizada al ver que me sangraba un pecho. Si el ordeñamiento materno ya es algo que no me gusta nada, ver como lo que sale no es leche si no sangre… es bastante chocante.

¡Hasta entonces no me había percatado que tenía grietas! Aunque me dolía, sobre todo al principio de la toma, no me había parado a mirar el pecho y no las había visto. Pensé que el dolor se debía a sensibilizad en el pezón (algo común tras el parto que ya me pasó los primeros días de amamantar a la peque).

Dolor = algo va mal

Si el pecho duele al amamantar, algo va mal. No hay más. No es normal, no hay que aguantar, no hay que esperar a que se pase y no hay que sufrir para dar el pecho. Hay que buscar soluciones, pedir ayuda y poner remedio a lo que sea que no está funcionando.

¿Qué es lo que provoca las grietas durante la lactancia materna? Un mal agarre. Durante las tomas es fundamental que haya una buena postura y un buen agarre para evitar molestias, dolor y las temidas grietas. Posturas hay muchas (todas ellas y incluso algunas más que los niños adquieren naturalmente – cuando cogen práctica, maman haciendo el pino si hace falta- son buenas, aunque conviene empezar por las más convencionales). Eso sí, en el caso del agarre la cosa está clara. Y es que para conseguir un buen agarre hay que:

  • La boca del bebé está bien abierta y las mejillas redondeadas
  • Los labios del bebé están evertidos, es decir, vemos el interior de los labios
  • Barbilla y nariz bien pegaditas al pecho de mamá
  • La lengua del bebé está debajo de la areola
  • Cuando mama, la mandíbula y orejas se mueven ligeramente
  • Se oye como el bebé traga
  • Las mejillas no se hunden ni se oyen chasquidos al mamar

¿Cómo mejorar el agarre en la lactancia?

Nuestra segunda lactancia empezó sin complicaciones pero, casi dos meses después, me han aparecido las grietas. Para mí, que no soy experta en lactancia, ha sido complicado corregir el agarre porque se cumplían la mayoría de los puntos anteriores, pero obviamente era mejorable.

Siguiendo los consejos de Belén y Andrea (a quién agradezco profundamente la ayuda instantánea que me brindaron)y las chicas de LactApp, he puesto en práctica algunas cuestiones básicas para mejorar el agarre.

  • Intentar que abra más la boca. Hay varias maneras de hacerlo. Una de ellas es bajarle el mentón cuando va a agarrarse para que abra bien la mandíbula, y/o dirigir el pezón hacia el paladar, situar el pezón a la altura de su nariz (debajo de esta)….
  • Buscar nuevas posturas, en nuestro caso, la de rugby o crianza biológica. Los bebés vacían la parte del pecho que queda debajo de su mandíbula al succionar, por lo que buscando nuevas posturas también conseguimos vaciar mejor el pecho.
  • No alargar excesivamente las tomas (porque la zona está dolorida). Esto lo hemos podido hacer porque L. va más que sobradísima de peso y engorda bastante cada semana… Si vuestros peques van justos de peso, quizá no es la mejor opción.

¿Cómo hemos pasado de un buen agarre a uno malo?

Además, aprovechando una cita médica también pasé por el Hospital Sant Joan de Reus donde hay una asesoría de lactancia materna individualizada (una maravilla) y valoraron las tomas. Según la asesora de lactancia, que es un amor y muy profesional, mis grietas no son las típicas de un mal agarre (esas grietas están más situadas en la punta del pezón) si no que se deben a un desgaste, una herida provocada en este caso por varios factores, como por ejemplo que en ocasiones me llevé algún tirón cuando mama, que la peque tenga la mandíbula inferior algo metida hacia adentro (ni me había fijado), que tenga la boca pequeñita y que se le escape el pecho en algunas ocasiones (y al cogerlo, lo hace desde más abajo y me daña).

Además de lo citado anteriormente, hay otro factor que creo que ha contribuido a esta situación. Aunque en un principio no caí, creo que el uso del chupete no nos ha ayudado nada.

El uso del chupete no se recomienda hasta que la lactancia materna está bien establecida, al mes y medio o dos meses, porque puede provocar confusión en la succión. Mi idea era no usar chupete pero L. es bastante nerviosa y por la noche reclama bastante pecho, así que un día decidimos probar. Creo que fueron 3 o 4 días los que probamos y en alguna ocasión lo usó bastante rato. Días después parecía más relajada y eso, sumado a que costaba bastante que lo aceptara, provocó que dejáramos de ofrecérselo.

Pues bien, creo que el chupete la confundió y ahí empezó a agarrarse distinto, peor, sobre todo por las noches, cuando además me resulta más complicado reaccionar (porque estoy dormida) y ver cómo es el agarre (porque está oscuro y no veo directamente cómo se coge al pecho).

Cómo curar las grietas durante la lactancia materna

Las grietas durante la lactancia materna son fastidiosas de curar porque el bebé sigue mamando. Es como si en una zona que tenemos un corte, seguimos poniendo aquello que nos ha lastimado. Una tortura. Pero hay que poner remedio y es fundamental curarlas bien y lo antes posible, además de mejorar el agarre para evitar que vuelvan a aparecer. ¿Cómo curarlas?

  • Mantener la zona muy seca y aireada. Pensad que es una herida normal, la zona no puede estar húmeda. Así que tras la ducha hay que secar muy bien (por ejemplo, con secador) y no taparlas si no es necesario. Sí, es lo que estáis pensando. En pleno mes de diciembre voy con las lolas sueltas por casa.
  • Nada de pomadas para el pezón. Sí, Purelan es la recomendación más extendida para las grietas pero no es ni de lejos la mejor opción. Es más adecuado ponerse aceite de oliva. Yo he estado usando, además, una pomada antibiótica cicatrizante llamada Blastoestimulina. (ojo! esta pomada SÍ hay que retirarla antes de cada toma, limpiando bien con agua y jabón el pezón).
  • Tirar de papá para evitar algunas tomas, como por ejemplo, cuando está nerviosa y succiona para relajarse y dormirse (esto no me lo recomendó nadie, pero me viene de perlas). Como papá duerme muy bien a la criatura, cuando ya ha mamado de ambos pechos por la noche pero quiere más tomas para dormirse, le paso el turno a él para que la duerma.

Jamás pensé que las grietas iban a aparecer pero aquí están. Y estoy siendo muy obediente para que se curen prontito y volver a disfrutar de la lactancia materna. Pienso en todas esas mamis que han dejado de dar el pecho por culpa de las dichosas grietas.. me pongo en su piel porque es realmente duro y doloroso.

Si esto os pasa, no dudéis en pedir ayuda. A una amiga, a una asesora de lactancia, a un profesional… Nunca es tarde para aprender y mejorar. Cuanto antes, mejor. Si esto me hubiera pasado con el primero o durante el postparto, cuando estamos más vulnerables y con las hormonas alteradas, no sé cómo me lo hubiera tomado. Porque afectar, afecta. No solo a nivel físico por el dolor, si no a nivel emocional. Pero como dice mi amiga Andrea, de esta me hago una experta y encima tengo material nuevo para el blog ;).

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