Mi experiencia con 3 portabebés: mochila ergonómica

Este es el segundo post sobre mi experiencia con 3 portabebés y, en esta ocasión, os hablaré de la mochila ergonómica que utilicé con el mayor: Manduca. Las mochilas de este tipo son geniales para bebés más mayorcitos, porque son muy fáciles de poner y quitar.

La mochila ergonómica creo que es uno de los portabebés más vendidos por excelencia (al menos fuera de los foros y ámbitos muy específicos de porteo), ya que son las más fáciles de encontrar  y, por ende, probar.

La Manduca fue el primer portabebé que compramos cuando M. era pequeñito, sin ser conscientes que no era apropiada para los bebés que aún no se sientan solos. Antes de los 6 meses, la usamos un par de días y después compramos el fular elástico boba wrap.

La hemos utilizado sobre todo de vacaciones o escapadas en las que los accesos con el carrito eran imposibles o durante una etapa complicada en la que le costaba mucho dormirse  y se calmaba en brazos.

Para mí, como todos los sistemas de porteo, la mochila ergonómica tiene sus pros y sus contras. Las principales ventajas son:

  • Facilidad de uso. Colocarse una mochila ergonómica es muy fácil, básicamente son dos clics y asegurarnos que está bien colocada y el bebé en la posición y altura correcta. Esto es importante para mantener la ergonomía del peque.
  • Vida útil bastante larga. Depende mucho de la mochila (las hay evolutivas aptas desde el nacimiento y también las hay toddler para los niños más mayorcitos) pero, en general, las mochilas tienen bastante vida útil. La Manduca puede usarse hasta los 15kg, mientras que otras alcanzan hasta los 20kg.
  • Múltiples posiciones. Aunque el fular elástico también puede colocarse para poner al bebé en la cadera o en la espalda, lo cierto es que no me parece tan cómodo como la mochila para este tipo de posiciones. Portear a la espalda (si a vuestro hijo le gusta, que no es mi caso) es muy práctico cuando son mayores, quieren ver mundo pero ir cómodos).

Entre sus inconvenientes, me encuentro:

  • Precio. Las mochilas ergonómicas, en comparación con otros sistemas, son más caras. Si bien es cierto que las hay de todos los precios y que su vida útil es mayor, esto también hay que tenerlo en cuenta.
  • Comodidad relativa. Las mochila ergonómica son cómodas de llevar pero en algunas situaciones no resulta lo más confortable. Por ejemplo, portear es muy útil en casa, cuando queremos calmar al bebé o dormirle y seguir haciendo cosas (o simplemente descansar). Para mí, sentarme en el sofá con el fular elástico es cómodo por su tejido y acabados, pero en la mochila tenemos cierres, tirantes acolchados, tiras que se clavan….
  • No apropiadas para recién nacidos. La mayoría de mochilas ergonómicas como Manduca, no son adecuadas desde el nacimiento ni desde los 3’5 kg (como dice Manduca) por mucho panel reductor que lleven.
  • Ocupan más espacio. Las mochilas ergonómicas, por su panel, estructura, tirantes acolchados (no todas, pero la mayoría) ocupan más espacio que otro tipo de portabebés. No hay una gran diferencia, pero cuando hay que llevar la mochila debajo del carrito o guardarla en un espacio reducido, todo cuenta.

¿Cuándo elegir una mochila?

Por sus características, la mochila (a no ser que sea una de las pocas evolutivas que hay desde el nacimiento) es apropiada para usarla a partir de los 6 meses, por lo que considero que es un portabebés ideal para combinarlo con otros que sí que sirvan desde el nacimiento, como un fular.

De esta manera, tenemos todas las ventajas de ambos sistemas de porteo sin renunciar a nada. Eso sí, probablemente el gasto total sea mayor. Como siempre, lo ideal es acercarse a una tienda especializada en porteo ergonómico para que os asesoren, probarlas, aprender a usarlas y así poder elegir el portabebés que más os convenga según vuestras necesidades.

 

¿Habéis probado este tipo de mochilas? ¿Os resultaron prácticas? ¡Contádmelo en comentarios!

Un comentario en “Mi experiencia con 3 portabebés: mochila ergonómica

Deja un comentario