filtros físicos o químicos

Cremas solares: ¿son mejores con filtros físicos o químicos?

Con la llegada del buen tiempo y el verano a la vuelta de la esquina la exposición solar a la que nos sometemos, adultos y niños, va aumentando y conviene proteger nuestra piel de las radiaciones ultravioleta. Una buena forma de hacerlo, que no la única, es usando cremas solares o fotoprotectores. Pero ¿cuál debemos elegir? ¿Las que contienen filtros físicos o químicos? Por la red circulan muchos mensajes y artículos que satanizan a los fotoprotectores cuyos filtros son químicos simplemente porque está de moda la cosmética “natural” o “libre de tóxicos”, sin apenas argumentos que respalden ese posicionamiento (que, además, es un sinsentido). Como soy muy escéptica con este tipo de talibanismos quimiofóbicos quiero arrojar un poco de luz sobre este tema tan controvertido de la mano de algunos expertos en la materia.

PROTECTORES SOLARES CON FILTROs FÍSICOs O QUÍMICOs

Los protectores solares, ya sea en cremas, aceites o en cualquier otra versión, protegen nuestra piel de las radiaciones solares ultravioleta. Para ello, contienen los denominados filtros que son los encargados de frenar la acción del sol y protegernos. Los fotoprotectores solares pueden contener filtros minerales (también llamados inorgánicos o físicos) o filtros orgánicos (también llamados químicos).

filtros físicos o químicosCon esta nomenclatura, muchas personas tienden a pensar que unos se han elaborado siguiendo un proceso químico y los otros no. Pues bien, los filtros físicos no crecen en los árboles. Aunque su composición es distinta, como explicaré a continuación, obviamente en el proceso intervienen muchísimos procesos químicos. No sé porque le tenemos tanto miedo a la química… si es la propia respiración es un proceso químico y lo realizamos cientos de veces al día.

Tal y como comenta Lourdes Varadé, ingeniera Química experta en cosmética y dermofarmacia con su propia línea de cosméticos y autora del blog La Ingeniería de los Cosméticos “en realidad tanto los filtros físicos como los químicos son  químicos, ya que son moléculas químicas, pero se les denomina físicos o químicos en función de cómo actúan frente a la radiación”.

“Un filtro físico lo que hace es dispersar la radiación por reflexión mientras que un filtro químico suele estar formado por anillos aromáticos que presentan formas resonantes. Son sustancias fotoestables, presentan un nivel cero de energía, absorbe el fotón y se excita subiendo su nivel energético y vuelve a su estado inicial eliminando la energía (fosforescencia)”, puntualiza Lourdes.

Para entender un poco más en profundidad cómo funciona cada tipo de filtro y qué moléculas los forman, me remito a un artículo muy interesante de Deborah García, licenciada en Química y autora del blog Dimetilsulfuro. “Los filtros minerales o físicos están formados por compuestos fluorescentes, es decir, que la radiación ultravioleta es absorbida y reemitida como radiación de menor energía, por lo que estos filtros transforman una radiación peligrosa en una radiación inocua. Estos filtros (formados mayoritariamente por óxido de titanio y de zinc) son de amplio espectro: no sólo retienen las radiaciones solares de la zona del ultravioleta, sino también las del visible e incluso las del infrarrojo. Por este motivo se les denomina pantalla, y se utilizan para evitar tanto el eritema como el bronceado. Otros filtros físicos de uso habitual son la mica, el caolín y el talco, que simplemente reflejan toda la radiación. Estos compuestos tienen la peculiaridad que dejan un rastro blanco en la piel que suele considerarse poco estético”.

“Los filtros orgánicos o químicos son moléculas orgánicas basadas en el carbono y actúan por absorción de la radiación solar ultravioleta. Captan la energía incidente y la reemiten nuevamente como radiación térmica, inocua para la piel. En función de la radiación absorbida se distingue entre los filtros UV-B, UV-A y de amplio espectro. Todos ellos requieren del orden de 30 minutos para ejercer esta acción, por lo que deben aplicarse con la debida antelación antes de la exposición solar”.

Ahora que ya sabemos en qué se diferencian los filtros físicos de los químicos, veamos porque se considera que los últimos son dañinos para la piel. Según Rosa Taberner, dermatóloga y autora del blog Dermapixel, “a día de hoy lo que sí podemos asegurar es que no se ha demostrado que los fotoprotectores (orgánicos o no) sean perjudiciales “per se” para la población general. Otra cosa es que existan personas alérgicas (que las hay) a uno u otros componentes de los filtros solares (del mismo modo que hay alérgicos a determinados conservantes de los champús y no por ello se dice que el champú es malo para todo el mundo), en cuyo caso esas personas tienen que evitar ese componente en concreto”.

Deborah García opina lo mismo. “Los filtros químicos no son en absoluto dañinos para nuestra piel ni la de los niños. Los filtros solares, sean físicos o químicos, si forman parte de un producto destinado a niños es que han sido específicamente diseñados para ellos, han pasado los controles de calidad y podemos afirmar con rotundidad que son seguros. Hay que tener especial cuidado con la exposición solar, que es realmente lo dañino, así que lo principal es protegerse, cuidar los tiempos de exposición, y ser especialmente cuidadosos con los niños. Lo ideal es que los niños no se expongan nunca directamente al sol, sobre todo si son menores de 5 años. Estas cremas están diseñadas para que a pesar de todos los cuidados (gorras, sombrillas, camisetas, ya sea en la playa, en el campo, o dando un paseo por la ciudad) estén seguros y protegidos frente a la radiación solar”.

filtros físicos o químicosEntonces, ¿por qué se señala a los fotoprotectores con filtro químico como algo nocivo o tóxico? Para Deborah “por incultura. Todo lo que lleva el término “químico” se asocia con algo malo por desconocimiento de qué es la química.  Lo químico no es nocivo, porque la química está en todas partes, todo es química: desde una crema, hasta nuestra piel o el agua. En segundo lugar, jamás un cosmético va a contener un producto tóxico en su composición. ¿Para qué? ¿Qué sentido tiene? Además de que los cosméticos pasan estrictos controles antes de llegar al mercado. Precisamente de lo que no podemos fiarnos es de los productos sin etiquetar, que se venden en ferias, sin garantías. Por último, el nombre de “filtro químico” es arbitrario. También se les llama “filtros orgánicos”. Se usan dos nombres diferentes, “filtro físico” y “filtro químico”, para diferenciar que científicamente funcionan por motivos diferentes. Ambos son eficaces y seguros”.

En el artículo de su blog, Deborah también comenta el tema de las intolerancias. “Algunos de los filtros químicos pueden degradarse por acción de la luz y terminar absorbiéndose por la piel, por lo que existe riesgo de intolerancia. Normalmente estos filtros van asociados a otras sustancias llamadas fotoestabilizadores que evitan que esto ocurra. El fotoestabilizador más común es el octocrileno e impide que el filtro químico se degrade y llegue a penetrar en la piel, evitando así posibles intolerancias”. Y como ejemplo de ello cita el Mexoryl, un compuesto fotoestable que no penetra en la piel, y por ese motivo “es un filtro químico apto para pieles sensibles, con intolerancias y alergias, es el filtro idóneo para las fórmulas específicas para niños”.

Es decir, que a priori recomiendan los filtros físicos por que no penetran en la piel y, por lo tanto, es menos probable sufrir una intolerancia o reacción cutánea. Sin embargo, no todo el mundo es susceptible de padecer una reacción y, además, también existen filtros químicos que nos proporcionan esta ventaja.

Las nanopartículas

El aspecto blanquecino que resulta de aplicarnos ciertas cremas solares con filtro físico ha hecho que la industria cosmética haya desarrollado fotoprotectores con moléculas de un tamaño inferior para que, al aplicarse, no dejen esta película blanca. Suelen aparecer en la composición del producto encabezadas por el sufijo nano. El uso de nanopartículas también ha suscitado una gran controversia pero “tampoco se ha podido demostrar que sean perjudiciales”, comenta Rosa Taberner.

Pese a no haber evidencias científicas sobre posibles efectos adversos en el uso de los filtros químicos en niños pequeños, algunos expertos recomiendan decantarse por los filtros físicos al no ser absorbidos por la piel por parecer más seguros, pero reconocen que éstos no pueden proporcionar un factor de protección tan elevado. “Las emulsiones en aceite que incorporan filtros inorgánicos parecen ser las más adecuadas para evitar la sensibilización, la irritación y la fotoalergia, pero no se han testado en niños. No obstante, se ha demostrado que solo aquellos fotoprotectores pediátricos que combinan filtros orgánicos e inorgánicos en su fórmula pueden proporcionar un FPS 50, y no así los que solo contienen filtros inorgánicos”.

Además, estos expertos (y en eso sí que creo que hay bastante consenso aunque luego los padres no hagamos mucho caso) recomiendan que el uso de los fotoprotectores solares sea “parte de una estrategia fotoprotectora basada en evitar la exposición solar en las horas del mediodía y usar ropas y gorros”. Es decir, que lo primordial que debemos hacer, más allá de padecer por si una nanopartícula ha sido absorbida por la piel del bebé (que insisto, tampoco se ha demostrado científicamente que esto tenga ninguna repercusión) es:

  • Evitar la exposición solar, especialmente en menores de 2 años
  • Usar ropas y gorros con filtros ultravioletas
  • Usar un fotoprotector de alta protección y aplicarlo de manera frecuente (cada 2h)

¿Qué fotoprotector debemos elegir?

filtros físicos o químicosPara Deborah García, “lo principal es elegir teniendo en cuenta nuestro fototipo de piel. Las personas con piel clara, pelo claro, pecas… son especialmente sensibles al sol y deben utilizar protección alta, de SPF 50. En cambio las personas morenas pueden utilizar protección media, de SPF 30.”. “El segundo factor a tener en cuenta es el uso que vayamos a darle al fotoprotector, es decir, no es lo mismo ir a la playa, que salir a correr, o dar un paseo. En todos los ámbitos hay que protegerse y por ello hay productos específicamente diseñados para cada actividad. Un solar para ir a la playa será resistente al agua, por ejemplo. Un solar de uso diario será también hidratante, o contener color o algún tratamiento específico. Y si vas a hacer deporte y a sudar, hay también fotoprotectores diseñados para tal fin”, añade.

“Hay que entender que cada vez hay cosméticos más específicos y que todos ellos van a ser seguros, y que la elección de uno u otro depende del uso que vayamos a hacer de él, y del que, en definitiva, más nos guste, por textura, comodidad en la piel, etc. Todos ellos además vienen con unas indicaciones de uso. Las indicaciones hay que seguirlas si queremos que el producto cumpla. Si por ejemplo se nos dice que apliquemos la crema 30 minutos antes de la exposición, lo tenemos que hacer así; si nos indica que hay que reponer la crema tras el baño, tras X tiempo, hay que hacerlo. Y tenemos que ser también muy cuidadosos con la caducidad del producto. Tenemos que fijarnos en cuánto tiempo ha transcurrido desde el primer uso que hemos hecho del producto, porque a partir de una serie de meses, el producto puede haber perdido eficacia y seguridad. Para eso todos los cosméticos tienen un símbolo en su envase, que es como un tarro abierto, y en su interior figura un número, como 6M, 12M… ese número indica la cantidad de meses que el fabricante puede garantizar que su producto, una vez usado, sigue cumpliendo las especificaciones”, especifica Deborah.

Cosmética natural, ecológica y bio

Algunas marcas de cosméticos, a mi entender siguiendo una clara estrategia de marketing y posicionamiento diferenciador aprovechando el pánico a todo aquello “químico”, definen sus productos como libres de tóxicos, naturales, bio e incluso ecológicos. Para la licenciada en química Deborah, “las cremas no caen de los árboles, así que no sé a qué se refieren cuando los llaman naturales. Entiendo la intención, porque lo natural sugiere que forma parte de algo hermoso, sostenible, que respeta al medio ambiente, etc. Pero es eso, una palabra que sugiere, pero que no implica nada concreto. Es un tipo de publicidad que no atiende a nada concreto”.  Y añade, en cambio, que “hay productos cosméticos que no hablan de lo natural y pertenecen a empresas que son especialmente cuidadosas y responsables con el medio ambiente. De hecho la mayoría lo son, al menos en Europa, donde la ley persigue que las cosas se hagan de una determinada manera”.

“Lo ecológico o bio responde a un mismo patrón”, explica. “Como en la alimentación, esas denominaciones implican que sigues una normativa concreta y que has pagado por esa etiqueta. Esa normativa es cuestionable, y no siempre responde a lo que objetivamente entendemos como ecología. Por ejemplo, que un producto lleve la etiqueta reglada de producto ecológico no implica que sea un producto de proximidad, porque ese detalle no figura en el reglamento. Si un producto con etiqueta de ecológico viene desde Brasil o Nueva Zelanda, en cuanto se subió a un avión, para llegar hasta nosotros, perdió toda la intención ecológica”, argumenta Deborah.

Lourdes Varadé explica que “un filtro biológico está formado por antioxidantes que captan los radicales libres de las longitudes de onda” y pone como ejemplos  el extracto de caléndula, flavonoides, vitaminas, carotenos… “El uso de filtros biológicos en un determinado porcentaje hace que el FPS (factor de protección solar) aumente un poco. Pero no nos llevemos a engaño, aunque estos filtros biológicos parecen súper naturales, evidentemente se obtienen por ruta sintética. Y obtener un FPS elevado vía filtro biológico es carísimo, ya que implicaría echar muchísima cantidad de filtro biológico para ir obteniendo los distintos FPS”, añade. Y es por ese motivo, como ella misma explica, que “los protectores solares biológicos también llevan filtros físicos y químicos, ya que sería económicamente inviable que solo llevara componentes biológicos”.

En cuanto a lo de libres de tóxicos, Deborah cree que “es absurdo y peligroso”. “Absurdo porque no existen cosméticos CON tóxicos. Y peligroso porque sugiere que sí hay en el mercado cosméticos con tóxicos, cuando eso es imposible. No se puede denigrar, por ley, ningún ingrediente que esté permitido en formulación cosmética. Y cuando hacen ese tipo de alegaciones, entiendo que están denigrando”, puntualiza la autora de Demitilsulfuro.

Espero que este artículo haya cumplido su propósito de aclarar un poco más en qué se diferencian los filtros de un tipo y otro que contienen las cremas solares y tengamos en cuenta que ambas opciones son igual de seguras para nosotros y los peques de la casa. Después de todo lo aprendido en la materia, creo que lo primordial es elegir un protector solar con un factor de protección adecuado para nuestra piel (que en nuestro caso y el de los niños, debe alcanzar el 50 FPS, aunque ese factor incluya filtros químicos que, como ya hemos visto, son tan seguros y recomendables como los físicos.

Quiero terminar el post agradeciendo a Rosa, Deborah y Lourdes su colaboración para la redacción de este post, ya que sin ellas no hubiera sido posible.

10 comentarios en “Cremas solares: ¿son mejores con filtros físicos o químicos?

  1. Mis chic@s y yo dijo:

    Cuanta información que no conocía que contiene tu post!! La verdad es que yo siempre, desde hace años, uso la misma marca de protector solar el de Isdin pediatrics, y el 40 ó 50 incluso cuando ya tienen color, para los niños y me da mucha confianza porqué con él puesto nunca se han quemado. Tengo pánico a que los niñosnusen el sol sin protección y no e gusta probar productos nuevos si la piel de mis hijos es la que puede pagar las consecuencias.

  2. mamirecientecuenta dijo:

    Hola!
    Me ha gustado tu post. Es muy interesante y arroja mucha información necesaria. Yo padezco de un problema con el sol y es que aunque tengo el pelo negro y los ojos oscuros, mi piel es blanca (muy blanca) y llena de pecas. Así que he sido de las que se han quemado e incluso han experimentado una alergia al sol bastante molesta como son ronchas por la piel. Así que desde hace años no utilizo cremas protectoras menores de 50 y lo hago porque sé que si no me quemo. Soy de las que lee las instrucciones y las sigue a raja tabla. Mi madre es de esas personas que se ponen aceite johnsons y se van a la playa a tostarse como si fueran un pollo a l’ast. Pero yo no. Después de pasar un par de febradas muy fuertes y que mi abuela (de la que he heredado mi tipo de piel) tuviese un cancer en la piel de su cara por una peca, por no ponerse protección cuando iba al campo a labrar o a regar, me hizo ser consciente de todo ello. Y aunque mi marido se ría de mí, porque cuando vamos a la playa, yo me pongo la crema en casa antes de salir y le obligo a él a hacer lo mismo, estoy mucho más tranquila.
    Para la peque tengo cremas diversas. La de ir al parque o de paseo y la de la playa son las que más usamos y aunque la gente me diga que no hace falta ponerle crema por todo el cuerpo llevando ropa, yo soy de las que piensan que más vale prevenir que lamentar. Y sí, le pongo crema por todo el cuerpo, que además es fresquita y a ella le gusta.
    También te digo que es importante no estar expuesto al sol (si se puede evitar) en las horas que da con más virulencia. Por ello, nosotros, antes de nacer la peque y ahora con ella, siempre vamos a la playa desde las 9 de la mañana hasta las 11 u 11.30. A las 12 estamos en casa, en alguna terraza con sombrilla o algún local tomando algo, porque no estoy dispuesta a estar todo el día tumbada y que a la niña le dé el sol. Las sombrillas muy bonitas, pero a veces ineficaces.
    Saludos

    • Maternitis dijo:

      Estoy muy de acuerdo contigo. Lo mejor es la prevención y actuar con sentido común. No sirve de nada preocuparnos por si la crema es más natural o menos, y si nos perjudica su uso, cuando lo realmente perjudicial es exponerse al sol sin conocimiento. Muchas gracias por tu aportación 🙂

  3. Silvia dijo:

    Me ha gustado mucho tu artículo, pero me asaltan algunas dudas. Estoy de acuerdo en que tanto los filtros químicos como físicos son eficaces y seguros para nosotros, pero de cara a ser más respetuosos con el medio ambiente, cuál sería el filtro solar que contamina menos?

    He oído que las cremas solares con filtros químicos, en cuanto te bañas se disuelven y causan estragos en el ecosistema marino… es eso verdad? los filtros físicos evitan este problema?

    En un principio no le di mucha importancia a ese dato, pero he leído que anualmente entre todos los bañistas pueden llegar a verterse toneladas de crema solar en las playas, y eso me ha removido la conciencia.

  4. Maternitis dijo:

    Me alegra que te haya gustado el artículo, Silvia. La verdad es que también había oído eso que planteas pero no conozco en profundidad si es así o no. He investigado un poco por la red y he encontrado varios artículos que comentan el tema (por ejemplo este está muy bien http://www.huffingtonpost.es/2013/07/11/tu-crema-solar-ensucia-el_n_3578848.html, pero también especifican que eso sucede con todo tipo de cremas solares, sea cuál sea su filtro.

    Parece bastante lógico pensar que cualquier agente cosmético externo, a la larga e imagino que en grandes dosis, puede dejar un residuo en el mar y eso puede tener algún efecto en el ecosistema marino (eso incluye cremas solares, maquillaje, cosméticos para el pelo…)

    Aún así, pienso que hay agentes que contaminan mucho más el ecosistema marino, como los residuos de los cruceros, el combustible, etc… eso sí creo que es realmente preocupante y alarmante 😉

    Tu comentario también me ha hecho pensar que en algunos países son muy restrictivos con el tipo de cosméticos que se usan en sus playas. Cuando visitamos Tailandia, el hotel nos proporcionaba un champú y gel específico y nos “aconsejaron” no usar la crema solar que llevábamos y comprar la que vendían allí (desconozco su composición y si simplemente era un negociete para vender su producto).

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