7 cosas que no quiero repetir como bimadre

Si no hay cambios en el calendario, en octubre me convertiré en bimadre y tras la experiencia del primero, tengo claras que hay ciertas cosas que no quiero repetir. Aunque es cierto que no todas están en mi mano, voy a hacer lo imposible porque no se repitan algunas situaciones y experiencias ya vividas. ¿Lo conseguiré?

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra (quién dice dos, dice tres o cuatro). Pero cuando algo que ha pasado no te deja buen sabor de boca, lo mejor es intentar remediarlo para que no vuelva a suceder. Hace casi tres años que nació mi primer hijo y, después de la experiencia como madre primeriza, tengo una lista mental hecha de cosas que no quiero repetir como bimadre.

1. Compras compulsivas

Intenté ser comedida durante mi primera maternidad pero es difícil no caer en la tentación y no acabar comprando cosas que, ya en ese momento, dudas si necesitas. Lo mejor en estos casos es no precipitarse y comprar las cosas antes de tiempo; tener solo lo imprescindible y no pretender comprar todo lo que el bebé necesitará hasta que se vaya de casa es básico. ¡Que con un bebé se puede salir de casa y comprar lo que sea! Y si no, bienvenidas sean las compras online. ¿Para que comprar chupetes si no tengo intención de usarlos? ¿Y biberones? Es verdad que esto es más fácil con el segundo, ya que el 90% de cosas ya las tengo y ahora solo necesito alguna cosa básica para el herman@.

2. Dejarme llevar por los consejos de ciertas personas

Cada niño es un mundo, cada maternidad también. Esta lección la tengo grabada a fuego y en esta ocasión no voy a dejarme llevar por consejos que no me interesen (todos son bienvenidos, pero luego hay que hacer lo que una sienta y quiera). Eso incluye desde el apartado anterior de compras (¡cuántas cosas habré comprado haciendo caso a buenas y no tan buenas intenciones y me he acabado comiendo con patatas!), como a rutinas, prácticas, maneras de hacer…. (aunque aquí tengo que decir que desde el principio he ido bastante a mi rollo…)

3. Convertir mi casa en el camarote de los hermanos Marx en el postparto

Mi gran error de primeriza fue no ser más tajante con las visitas. Y no sólo en casa, si no también en el hospital. No importa si son familiares o no, tras el parto (y más en el caso de una cesárea), la menda necesitaba descansar y estar con mi marido y mi hijo, y muchas visitas inoportunas no nos dejaron. Y  ya no os cuento en casa…. algunas personas se creían con todo el derecho del mundo a venir sin avisar, pasarse la santa tarde en el salón, no tener la decencia de irse ni llegada la hora de cenar… y así día tras día. Las mismas personas. Os aseguro que eso no se volverá a repetir.

4. Discutir por tonterías

El postparto es una etapa muy dura para las mamis y necesitamos descanso y comprensión. Y discutir no ayuda para nada en el proceso de recuperación. Así que en esta ocasión, quiero ahorrarme muchas discusiones absurdas y centrarme en lo realmente importante: mi familia.

5. Complicarme la vida con cosas sencillas

Pese a que me lo repitieron y repitieron, el pecho es mucho más que alimento para un bebé. Durante las primeras semanas me compliqué bastante la vida intentando entender porqué lloraba mi hijo en algunas ocasiones hasta que puse en práctica una cosa que ahora veo como bastante obvia: si llora, dale el pecho. Bueno, en realidad hay que estar atentos a ciertas señales y dárselo antes de que llore (si llora, es que ya está desesperadito), pero la teta es como el comodín del público: siempre funciona. Si es por hambre, sueño, si necesita estar con mamá, tranquilidad… pecho. No falla.

6. Caer en las redes del marketing en lo que a alimentación se refiere

Aquí donde me veis con mi talibanismo pro alimentación sana y huyendo del azúcar como alma que lleva el diablo, durante los primeros meses de la alimentación complementaria le dí a mi pequeño cereales de paquete especiales para bebé, galletas y probablemente alguna que otra cosa poco saludable. No tengo un trauma por ello, ni mucho menos. En seguida me informé de cuáles eran las mejores opciones para él y todo lo aprendido lo podré aplicar desde el primer día con el segund@, pasando de productos procesados.

7. agotaR la paciencia

Si con uno hay que tener paciencia, con dos no me quiero ni imaginar. Me da canguelo solo de pensarlo. Así que un extra de paciencia va a ser fundamental para no hacerme el harakiri en algunas circunstancias. Y no sólo a lo que a mí se refiere; también voy a tener que tener paciencia con marido, familia, guardería… En fin, si a alguien le sobra una poquita que me la mande, plis.

 

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